Innovador a prueba de fugas

Innovador MININT F PEÑA 7-8-14_5054 (6)Luego de una fuga de reclusos, el funcionario de orden interior en establecimientos penitenciarios William Rodríguez Acosta decidió hacer algo para evitar que algo así volviera a ocurrir.

Nunca estudió cerrajería ni nada por el estilo, pero el innovador y curioso que lleva por dentro lo condujo a diseñar, y posteriormente a materializar, la idea que concibió: nada más y nada menos que un candado a prueba de fugas.

“Realmente es un pestillo que posee un canal de cierre con un alto nivel de dificultad para abrirlo, y que tiene un impacto económico muy grande. El candado de coraza, el cual se utiliza en las prisiones, vale 86.60 CUC, mientras que los que yo diseño actualmente tienen un costo de 62. 40 pesos en moneda nacional. Cada mil cierres del primer prototipo, le ahorraba al país 82 mil 200 dólares.

”Donde primero lo instalé fue aquí, en Las Tunas, en 2005, que son los que actualmente están en la Prisión Provincial. Un año más tarde comencé a generalizarlos en el país entero; actualmente se encuentra en todos los establecimientos penitenciarios a nivel nacional.”

Rodríguez Acosta, puertopadrense de nacimiento, asegura con orgullo que hasta ahora no han existido mayores problemas con el funcionamiento de su innovación y confiesa que los pocos que se han reportado han sido por mala manipulación o por el desgaste de casi una década de uso. Es por ello que lo ha ido perfeccionando y ya va por el quinto prototipo, los cuales se codificaron con su nombre: pestillos William.

Actualmente hay planes de comercializarlo en países como Angola y Nicaragua. Algunos cálculos indican un ahorro para el país de más de dos millones de dólares, por lo cual William recibió del MININT la medalla por Servicios Distinguidos.

Increíblemente, aún espera por su ingreso a la ANIR y por oficializar la patente de sus candados. Gracias a él, la imagen de una persona con un manojo inmenso de llaves será solo un recuerdo, pues una sola de las suyas puede utilizarse para más de 30 cerraduras.

Al final, una pregunta se me hizo inevitable: ¿y si alguien consiguiera forzar uno de tus pestillos? La respuesta de mi entrevistado, con más seriedad de la esperada, fue el perfeccionamiento constante de su creación.

 

 

 

 

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