“Quien no reconoce su historia, perece”

Historiadores del Che f Peña 27-10-13_4801 (38)Cuando supe que Froilán González y Adys Cupull estarían en la provincia, no pude dejar de recordar, a falta de una mejor imagen para representar la unión perfecta entre dos personas, la frase escrita en el escudo de armas de los reyes católicos de España: Tanto monta, monta tanto, aunque esta vez relacionada exclusivamente con la pasión que profesa este matrimonio por la historia, de cuyas plumas han salido algunas de las mejores investigaciones sobre  figuras claves de nuestra historia como Martí, Mariana Grajales, Mella, Camilo, y muy significativamente, el Che.

Los traía hasta el Balcón de Oriente una invitación realizada por la Facultad de Ciencias Médicas, marco en el cual compartirían no solo con estudiantes de este centro, sino con historiadores, periodistas, jóvenes universitarios y muy especialmente con el pueblo tunero, especialmente el puertopadrense, del que Froilán es un hijo pródigo.

Sería en un pasillo de la Facultad de medicina, transitado por jóvenes estudiantes enfundados en batas blancas, y después de asistir al muy interesante proyecto de la doctora María Elena de Prada, cuyo nombre, FILOARMED, hace referencia a la conjugación de la filosofía, el arte y la medicina, que sostuviera un diálogo – o triálogo, si se quiere- con este único ser que forman Adys y Froilán.

Froilán, ¿qué significa Puerto Padre para usted?

Yo siempre vengo a Puerto Padre, hasta cuando regreso del exterior, no pasa un año sin que lo haga. Tengo aquí a mi mamá, que vive todavía, con 96 años. Es una parte de nosotros dos, incluyendo a mis hijos y mis nietos. El año pasado vine con dos de ellos y los llevé por San  Manuel, a una finca que tenía mi abuelo por Colonia Blanca para que se empaparan de todo aquello.

En Puerto Padre yo viví hasta terminar la Secundaria y de ahí me fui a Holguín a estudiar. Ya después del triunfo de la Revolución me voy con los maestros voluntarios a la Sierra Maestra. Después me seleccionan para estudiar en la Universidad de La Habana, donde nos conocemos Adys y yo. Allá nos casamos e hicimos una familia. Casi 50 años después tenemos tres hijos, seis nietos y todos conocen Puerto Padre; los hemos traído en cada vacaciones para que mantengan siempre vivo ese amor.

¿Siente que le debe alguna investigación histórica a su ciudad natal?

Tenemos planes de escribir algo sobre Puerto Padre, pero como puedes ver, ya estamos dentro de la tercera edad y los planes deben hacerse a corto plazo porque nos quedan muchas cosas por hacer. Honestamente, pienso que el tiempo no nos va a dar. Hay cosas que no queremos ni debemos llevarnos a la tumba. Por eso es que todo lo que podamos se los estamos trasladando a dos de nuestros hijos para que ellos lo continúen.

Adys, ¿qué significan para ustedes los nombres de Martí, Mella y el Che?

Para nosotros significan un descubrimiento, una fuente nutricia para nuestro propio saber. Estudiar a cada uno de ellos nos llevó al descubrimiento de otras personalidades, de otros hechos que se concatenan unos con otros. Por ejemplo, el estudio de Julio Antonio Mella nos llevó al de Tina Modotti. El estudio del Che nos llevó hasta Mariana Grajales, fíjate por dónde comenzamos a estudiar con profundidad a la madre de los Maceo; y el propio estudio de Ernesto Guevara nos llevó hasta su madre, Celia de la Serna Llosa, que fue una gran argentina, desconocida para nosotros, pero fue la que más influyó en el desarrollo de la personalidad de su hijo y con quien él tuvo una afinidad muy grande y que se evidencia a través de sus cartas. Precisamente esta correspondencia fue el mejor guión para hacer la biografía de Celia de la Serna. Ella estuvo presa en su país, nada más por ser la madre del Che, acusada de comunista, por ser amiga y defensora de Cuba y su Revolución. Es una historia muy bella que desconocíamos los cubanos.

Adys, si tuviera que elegir los momentos más trascendentes en su vida (que es la de su esposo también), ¿cuáles elegiría?

Uno de los momentos más trascendentes, no solo para nosotros, sino para Cuba y el mundo, fue el haber indagado, allí mismo, en el terreno boliviano, en los propios lugares por donde pasó la guerrilla del Che. Nosotros tuvimos que ir tras sus pasos desde Ñancahuasú hasta La Higuera, que es como se llama un libro nuestro, y tener el contacto con el pueblo boliviano, con ese pueblo plurinacional, con los guaraníes, quechuas y aimaras. Hoy continuamos con esa historia, porque estamos llevando en pequeños documentales la vida de los hijos de esa tierra que acompañaron al Che, que son bastantes desconocidas, como Willy Cuba, un minero que cae junto con él. Ahora estamos haciendo el de los hermanos Peredo, Coco e Inti. Creo que sería de una gran satisfacción para el Guerrillero Heroico que nos ocupáramos de sus compañeros.

Y el interés por la historia de parte de los jóvenes, ¿cómo lo ve?

Yo creo que sí hay una preocupación del Estado, del Gobierno y de la propia juventud en conocer más de su historia, de sus raíces. Ustedes, los jóvenes, son los protagonistas de esta resistencia que llevamos manteniendo hace ya muchos años y están dando grandes pasos de avance en la educación, desde la primaria hasta la universidad, porque quien no reconoce su historia, perece como país. Perece porque no reconoce su identidad, sus raíces, pero con nosotros no pasará eso.

Froilán y yo hemos caminado Cuba de un extremo a otro, pero también otros países,  y hemos visto que hay tanta esperanza en nuestro pueblo, tanta fe en nuestra Revolución, que sería imperdonable traicionar esa confianza que han depositado en nosotros.