Nosotros, sus deudores

Peregrinacion Pag 1 NorgeLa madre mira la foto del hijo, casi no le quedan. En una visita de la Comisión de Historia del Partido prometen llevarle una que lograron salvar mientras se escribía de la participación tunera en Etiopía. Vuelve a leer su carta en la que le dice que no resistiría si viera cómo viven los niños en África. Se llamaba Rafael Navarro Hidalgo y tenía 26 años cuando cayó en el cumplimiento de la misión internacionalista, como otros 116 hijos de este territorio.

En el índice alfabético que llevaba el general de las guerras independentistas Carlos Rolof aparecen inscritos en la Brigada de Las Tunas 34 mambises con el apellido Ávila. Aunque no se sabe con certeza, bien pudiera tratarse de una de las mayores familias incorporadas al Ejército Libertador. Como los Plá, prácticamente desconocidos, pero al igual que los Maceo, siete hermanos se fueron a la manigua, para ofrendar tres de ellos sus vidas. Tan solo en la Guerra del 95, se tiene conocimiento de 128 tuneros caídos.

Cientoveiticinco mártires tuvo Las Tunas entre 1956 y 1958. Solo tenían sus vidas y uno de los más sublimes anhelos humanos: el de la justicia. Lo primero por lo segundo fue el precio pagado por los hijos del Balcón para alcanzar esta Revolución, lo que la hace aún más sagrada.

Hoy es el día de los mártires de la independencia e internacionalistas. No es solo la caída en combate de Antonio Maceo y Panchito Gómez Toro ni la Operación Tributo lo que nos lleva hasta las necrópolis. Es la convicción de que hay deudas de honor, eternas e impagables, que solo se contraen allá dentro, donde nacen la poesía y el llanto.