El siglo “de las luces” (+ vídeos y galería de fotos)

Postes y cables eléctricos 1937Nadie sabe, pero me gustaría pensar que un día, frente a algo tan distinto de un pelotón de fusilamiento como lo es una planta eléctrica, el veterano general mambí y alcalde de la entonces Victoria de Las Tunas, Lalo Vidal Fontaine, habría de recordar aquella tarde remota en que su padre le llevó a conocer el hielo.

Quizás por eso, un día decidió traer a este pueblo, que nada le tiene que enviiar al Macondo garcíamarquiano, lo que para entonces era una verdadera novedad: la electricidad.

Tal era el paralelismo con el coronel Aureliano Buendía –el que no haría su aparición en Cien años de soledad hasta medio siglo después- que además de la instalación del alumbrado público, uno de los principales anhelos del general tunero era fabricar hielo a gran escala.

Fue así que un día del mes de marzo de 1912 decidió reunir al pueblo de esta ciudad para proponerle la idea de traer a esta comarca una “fábrica de corriente”.

Hasta esa fecha, las noches tuneras eran alumbradas, además de por la luna y las estrellas, por cinco faroles de petróleo instalados en el parque Vicente García, que en 1910, y a instancias del periódico local El Eco de Tunas, había echo poner Rafael Arenas, alcalde del Segundo Barrio.

Desde 1911, el poblado de Delicias, en el municipio de Puerto Padre, había sido el primero de nuestro actual territorio donde había llegado la electricidad, en este caso de la mano de los empresarios de la Chaparra Sugar Company, lo que permitía cubrir sus propias necesidades de alumbrado y fuerza motriz, y la de otros usuarios cercanos.

De esta forma, todo quedó listo para que al languidecer el crepúsculo del 26 de octubre de 1913, a las 6: 00 p. m., se encendiera las primeras bombillas en el parque principal del Balcón de Oriente.

Si Eduardo “Lalo” Vidal Fontaine fue el gestor de la idea, correspondería a un acaudalado inmigrante malagueño el de llevar a feliz término tal empresa. Se trataba de Francisco Gutiérrez Calderón, quien era poseedor de una considerable fortuna, lo que le permitió adquirir tres generadores: uno con potencia de 2 mil 300 W, y otros dos con 75 y 175 kW, dotados de dos motores pequeños, uno diésel de 50 kW, y otro de 75, los cuales permitían el suministro del fluido eléctrico hasta las doce de la noche, turnando los servicios. El precio ascendía a 16 centavos el kW para los particulares, y menos de 10 para el comercio.

Como resultado de aquellas gestiones, en la fecha ya señalada quedó inaugurada la Planta Eléctrica de Las Tunas, exactamente en el mismo lugar donde se construye hoy la Sala de Conciertos. Aparejado a ello, pronto aparecerían por estos lares algo no menos novedoso: el servicio telefónico.

Así reseña el hecho la prensa de la época: “Desde la hermosa tarde del domingo (…) anunciaban que en la morada del (…) Sr. Gutiérrez Calderón (…) el pueblo había sido invitado para el acto inaugural de la Planta Eléctrica, que constituye un paso de avance para la ciudad”.

No se sabe realmente cuál fue el destino del señor Gutiérrez Calderón, pero casi 20 años después, en un rotativo de su Málaga natal, aparece el anuncio de que una persona con ese mismo nombre había adquirido una concesionaria de automóviles Citroen.

Pasaría poco tiempo para que este sector también fuera víctima de la penetración de los monopolios norteamericanos, los cuales compraron las plantas eléctricas existentes y hasta los aserríos aledaños.

El 24 de marzo de 1961, con la Ley de Nacionalización, todos los medios pasaron al poder del pueblo, y comenzó la instalación por el Gobierno Revolucionario de cuatro motores diésel, tres de 960 kilowatts hora y otro de 600, lo que permitió que el servicio mejorara notablemente.

Iniciaría entonces un proceso de desarrollo que alcanza hoy al 96 % de las viviendas de la provincia, de las cuales el 89 están conectadas al Sistema Electroenergético Nacional.

UN SIGLO DESPUÉS

Si hace una centuria solo contábamos con una pequeña planta eléctrica que apenas daba abasto para producir la electricidad que demandaba una población en ese entonces de casi tres mil habitantes, hoy se trabaja en la construcción de lo que será el mayor parque eólico del país.

Ubicado en la playa La Herradura, en el municipio de Jesús Menéndez, contará con 50 megawatts de potencia. Las obras de su edificación avanzan dentro de lo previsto, según Mario Patiño Franco, director de la Empresa Eléctrica Provincial.

El también Máster en ciencias explicó que se trabaja en la creación de los accesos a la zona, en el desbroce de caminos y movimientos de tierra. El directivo aclaró que la inversión se realiza en su totalidad con financiamiento cubano y que la tecnología utilizada será de procedencia china.

Otro paso importante, declaró Patiño Franco, será la instalación de cinco parques fotovoltaicos en igual número de municipios del territorio.

La primera de estas instalaciones, que tendrán una capacidad entre 1 y 2 megawatts, estará ubicada en el municipio de Jobabo y está prevista su entrada en funcionamiento para en venidero 2014. Dentro de una primera etapa se incluirán también los municipios de Manatí, Puerto Padre, Amancio y Las Tunas.

El incremento paulatino de las fuentes de energía renovables, como la eólica y la fotovoltaica, es una prioridad ante el aumento de los precios de los combustibles y el agotamiento de esos recursos en los venideros años.

Además, el 97,5 por ciento de la energía eléctrica consumida en la provincia se genera localmente, de ahí la necesidad de utilizar fuentes alternativas que constituyan un ahorro de divisas para el país, el que pretende generar hacia el 2030 al menos el 10 por ciento de energía eléctrica a partir de fuentes renovables, para lo cual lleva a cabo proyectos inversionistas como los referidos anteriormente.

Nada mal para una provincia que hace apenas 100 años andaba aún sumida en la penumbra.

<a href=”https://nadiesunaisla.files.wordpress.com/2013/10/postes-y-cables-elc3a9ctricos-1937.jpg&#8221;

Anuncios