Hospital “hospitalizado” (Primera parte)


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Una deuda contraída con los habitantes de esta provincia está comenzando a ser saldada. Se trata de un proyecto constructivo basado en una cuantiosa inversión, que junto a acciones de reparación y mantenimiento devolverán la lozanía al hospital general docente Ernesto Guevara de la Serna, que el 14 de junio de 1980 fuera inaugurado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

El paso del tiempo y las indisciplinas sociales han mellado su estructura, convirtiéndolo en un centro que, además de por las lógicas razones que se desprenden de su objeto social, los tuneros miraban -y miran aún- con cierto recelo a la hora de acudir hasta sus predios.

Un equipo de reporteros de este Semanario visitó la institución para obtener de primera mano los detalles del proyecto y recoger las opiniones de la población y de sus trabajadores (junto a las llegadas a 26 por el correo electrónico y el convencional) sobre las condiciones higiénicas, materiales y de servicio.

“CONCEBIR” SOLUCIONES… DURADERAS

En el área de Maternidad (Obstetricia), programa priorizado del sistema de Salud, “nace” el muestreo de este equipo de trabajo sobre el estado de opinión de trabajadores y público una vez que ingresan a la cotidianidad hospitalaria.

El doctor Vicente Mackenzy, de la sala de Cuidados Perinatales (B2), asegura que el trabajo del personal médico es eficiente y de buena aceptación entre las pacientes, teniendo en cuenta que allí son trasladadas las embarazadas de riesgo. Sin embargo, agrega: “Nos afecta mucho la falta de mobiliario y luminarias para realizar el reporte médico, la sala presenta rotura de la carpintería y deterioro en las mesetas y baños.”

Las salas G2, C2 y D2, (de Puerperio), fueron remozadas hace más de un año, según pueden recordar sus trabajadores, tiempo en el que tuvieron que soportar traslados de piso para evitar la interferencia con las actividades constructivas; un proceso que duró más tiempo del que tardó en descomponerse la “salud” de la estructura y los medios instalados para bienestar del paciente.

“Cuando se hizo la reparación de las salas -aseguran las enfermeras – se encontraron en el falso techo de los baños papeles y algodones usados… Aquí viene mucha gente, lo cual provoca divergencia en las conductas.”

Poco tiempo después de rehabilitadas comenzaron a desaparecer las lámparas, los tomacorrientes y hasta los tubos de los toalleros… pues según sus experiencias, “en los horarios de visita no se puede controlar a todo el personal que entra y no se sabe cuándo, ni quiénes sacan esos recursos”.

Dificultades planteadas por los trabajadores destacan la escasez de papel, modelos y lapiceros para el trabajo oficial. Las historias clínicas de la madre y el bebé, una de las tareas de ineludible actualización, se realizan a diario con los medios que pueden “conseguir”.

“Se nos entrega lapicero pero se gasta muy rápido y tenemos que comprar el repuesto en la calle porque el “papeleo” no se puede hacer con lápiz. Se nos dice que no hay recursos para entregarnos, pero allá abajo hay un señor que vende repuestos”, asegura un miembro del equipo de guardia en la sala D2.

Esta área hace suya la problemática que aqueja a muchas de sus salas homólogas. Solo queda funcional un lavamanos: el del baño del personal médico; el resto de los instalados en cubículos y baños comunes se filtran y/o no funcionan las llaves.

La rotura de las duchasobliga a las embarazadas, en condiciones de salud delicadas propias del parto, a trasladar cubos de agua para el aseo desde un cubículo de limpieza que se encuentra en el pasillo, el cual reiteradamente presenta tupiciones por desechos que son vertidos inconscientemente en su tragante.

El deterioro gradual de las condiciones en locales que deberían estar colmados de impecable higiene es una preocupación que atañe a la Dirección de la institución. Sin embargo, el comportamiento del público allí presente tampoco es de mucha ayuda ante la carencia.

En nuestra visita se evidenció que en uno de los cubículos faltaba limpieza: un lavamanos se encontraba tupido con agua sucia y papeles, el urinario estaba usado y sin descargar, uno de los cestos de basura se encontraba lleno y varios papeles en el piso denunciaban el descuido.

La explicación del equipo de enfermeras estuvo dada por la ausencia ese día de la auxiliar de limpieza y como alternativa tuvo que trasladarse de otra área ese servicio. “Esta tarea nunca falta. Se retrasa porque se hace a intervalos entre las visitas del médico, los baños de las pacientes y los bebés; pero los acompañantes no entienden y ensucian los baños desde temprano”, afirmaron.

MOLESTIAS A CUENTAGOTAS

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Las redes hidrosanitarias son una problemática común en varios sectores de la estructura hospitalaria. La imposibilidad hasta hoy de remover las tuberías deterioradas hace que los gastos para la reforma de pintura, losetas o lavamanos de mediana calidad sean prácticamente inocuos.

Así lo muestra la sala D3 de Ortopedia. “Hace cuatro años se reparó esta área. Los obreros no trabajaron con calidad; por ejemplo, no se hizo la trampa de yeso para el desagüe y se tupe”, comenta Yaimé González Montero, jefa de enfermería. “Aun así, hemos recibido atención de la Dirección del hospital y se hizo un informe de las roturas para remozarlas este año.”

Una razón del desgaste constructivo, según la explicación de la directiva, es que las labores las realizan trabajadores de apoyo de diferentes organismos a los cuales les falta preparación, pues el presupuesto no alcanza para el pago de profesionales.

“Otra cuestión que nos preocupa, agrega, es la falta de pesas y otros implementos de ortopedia que necesita la sala y que pudieran resolverse mediante convenios con organismos de la provincia.”

La falta de recursos ha sido en más de una ocasión motivo de disgustos en el Cuerpo de Guardia. José Antonio Mariño, jefe del área de Urgencias, informa que: “Tenemos nueve sillas de rueda, solo diez camillas -en mal estado la mayoría- y cinco camilleros de guardia para atender la consulta externa y hospitalización general. La plantilla está cubierta y los horarios distribuidos para las 24 horas. La Dirección del hospital está pendiente del funcionamiento del servicio, con apoyo de los electromédicos que reparan los medios, pero no damos abasto.”

Un total de 20 camilleros -que no cuentan con uniformes identificativos- desempeñan la tarea, de auxiliar las urgencias. Su presencia en el puesto de mando dependerá siempre de su agilidad y el personal transitorio.

La distribución del equipo de guardia de Ginecología y Obstetricia –casi siempre conformada por residentes- es insuficiente, comenta Noel Rodríguez, residente de cuarto año. “En el Cuerpo de Guardia se atiende a los ingresos y con prioridad las urgencias. Como trabaja un solo doctor, a veces los ingresos suben tarde a la sala y a veces sin la comida ordenada.

“Es un área reparada, pero el aire acondicionado está roto. Esta es una preocupación profesional de todos pues ese sistema es el que impide que se contagie las infecciones a las pacientes que llegan con trabajo de parto.”

DE REGLAMENTACIONES Y DEBERES

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Una inconformidad de muchos acompañantes está relacionada con el pase permanente dentro del hospital.

Roberto, residente en el municipio de Majibacoa, acompañante de su esposa tras un parto riesgoso por la edad, comenta: “El pase nos permite salir en las mañanas, desde las 6:00 hasta después de las 7:00, pero en ese horario no nos da tiempo con el baño de la madre y el bebé antes de las visitas del médico. He tenido que subirle merienda con un naylon y una soga al que esté cuidándola.”

La socióloga Elizabeth Toronzo, del Departamento de Atención a la Población, informa que el horario de visitas, así como los requerimientos del pase permanente solo a los acompañantes de los pacientes que lo requieran, son indicaciones de la Resolución 16 del Ministerio de Salud Pública. Se aplica por igual en todo el país y no admite modificaciones.

“El horario de visitas -señala- distribuido los martes y jueves, de 5:00 a 6:00 pm, el sábado de 2:00 a 3:00 pm y domingo de 2:00 a 4:00 pm., tuvo incongruencias en sus inicios, pero ya la población respeta lo establecido.”

“Debemos entender que este horario tiene el objetivo de cuidar la infraestructura dañada del hospital, evitar la concentración de personal, el bullicio y la indisciplina. Otro tanto ocurre con la insistencia de entrar comida que luego es desechada incorrectamente, atrayendo vectores y molestias”, explica Alfonso Ruiz Romero, jefe del Departamento Atención a la Población.

“El pase permanente se entrega para controlar la estancia en el hospital; eso no posibilita que el acompañante pueda transitar libremente por los pasillos. Aun así, se toma con mayor rigor el horario de la mañana, pues en la tarde incluso se hacen excepciones para que los acompañantes puedan bajar y descansar”, indica Ruiz Romero.

“Cuando se comenzó a implementar la Resolución, asevera la enfermera Yaimé González, se nos explicó al personal que sería la provincia la que se adecuaría a las regulaciones. Así, Transporte adoptaría medidas para asegurar el traslado de la población de los municipios de acuerdo con los horarios de visitas, pero eso no se ha cumplido.”

El acompañante de la sala D3 de Ortopedia, Carlos Rodríguez, siente sobre su espalda la dificultad. “Somos de ‘Amancio’, y desde allí el transporte está distribuido los días contrarios a la visita. Si cumplimos con lo establecido entrando a las 5:00 de la tarde, entonces tendremos que dormir en la terminal.”

“También hemos tenido conflictos con los custodios, plantea la socióloga. Si bien es cierto que en muchas ocasiones este personal no tiene el trato adecuado con el público por el escaso nivel de estudios, el carácter u otras cuestiones personales que no deberían interferir en su función, el usuario no se queda detrás pues se han presentado casos de agresión y daños físicos a nuestros custodios.”

Miguel Morel García, jefe de Protección Física, responde al respecto: “Nosotros somos la seguridad dentro del hospital; cuando impedimos el paso de personal solo estamos cumpliendo órdenes superiores. Pero estamos conscientes de que se pueden hacer excepciones, siempre que el visitante exponga razones de peso. Eso lo hemos explicado a todos nuestros custodios.”

“Todos hemos vivido experiencias en la instalación. El hospital no tiene un local para la estancia de los familiares que pasan la noche en los parques en espera de noticias. Hay personas que pasan semanas, se bañan, comen y duermen  como pueden en los parques y alrededores, una imagen lamentable.

“Los más viejos recordamos la existencia de un motel para cubrir esta necesidad de hospedar a los familiares y todos nos preguntamos: ¿Por qué la provincia no rescata esa idea, a precios asequibles, para facilitar la estancia de personas de municipios y comunidades alejadas? Esa podría ser la solución a muchos problemas.”

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